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martes, 26 de febrero de 2013

El Pais Doble

                                                       Imagen tomada de www.globovisión.com




"Unos viendo el Clásico y otros recibiendo perdigonazos!"


Con esta frase tan concisa y a la vez tan lapidaria escrita por Karina Barbosa (@karinabarbosa) en Twitter, se resume Venezuela en este momento.  Mientras unos vitorean al Real Madrid y otros al Barcelona (equipos españoles, no venezolanos), en Chacao jóvenes estudiantes protestan y son reprimidos con perdigones en la vía pública.

El letargo en el que se encuentra el país en estos momentos, pareciera venir más del whiskey que se toma libremente en los distintos lugares donde se disfruta "el clásico" que de un miedo colectivo, o quizá sea la  mezcla de ambos fenómenos.  Lo cierto es que sigue el Gobierno sin entregar mensajes concretos acerca del Presidente.  Todo lo que sabemos viene de las miserias informativas a las que tristemente, nos hemos acostumbrado y que nos entrega de manera confusa y desordenada el Gobierno cada vez que le provoca.  

Bien un viernes casi a la medianoche, bien a las tres de la tarde, Maduro y sus secuaces, conducidos a control remoto desde La Hábana, mandan los mensajes que torpemente logran componer sin importarle mucho la credibilidad de los mismos.  Así, un Presidente que supuestamente tiene insuficiencias respiratorias y que logra tener una reunión de trabajo de cinco horas con su tren de Gobierno, se convierte en la "versión oficial" de los hechos y aunque todos sabemos que esa no es la verdad, tampoco sabemos qué sucede detrás del hermetismo del Gobierno.  Sólo sabemos que "algo no está bien"  

Se comenta que Hugo Chávez ya murió, que está vivo, que está en coma pero nadie sabe nada.  Nos acostumbramos a no saber nada o a conformarnos con la migajas que el Gobierno nos regala.  Nuestros "líderes" de Oposición hacen todo menos oponerse, mientras el recato y la candidez parecen ser el avermaría diario.  Lo peor no es la desfachatez conque nos dicen las mentiras, lo grave es que nos conformamos con eso y no queremos, aparentemente, ir hasta el final y conocer la verdad.  

Mientras ya Diosdado rebufa como toro en los corrales perfilándose como "El Taita Sucesor" y heredero de esta enorme hacienda llamada Venezuela, unos están buscando la verdad (pocos, poquísimos), mientras otros están haciendo oposición pasiva, como quien espera que alguien salga a bailar para salir a bailar ellos.

La música tiene rato sonando en Venezuela, pero nadie baila.  Los que ponen la música tocan y tocan, pero la gente que debería bailar está en las mesas, echándose palos y hablando de "lo jodida que está la vaina en este país!" así como en una enorme parrilla en la hacienda.   Unos en la piscina, otros en la cocina echándose cuentos, otros asando la carne.  Sin embargo, afuera de la "Casona" de esta Hacienda (no en balde se le llama así a la Casa Presidencial, que hace años dejó de serlo), hay por otro lado, personas que se resisten a seguir llevando palo, a que los marquen como reses, a que los metan presos, a poder expresarse libremente,  llevando perdigonazos.  Pero la música de la rumba no nos deja escuchar sus gritos de ayuda.

Vamos para 78 días sin Presidente.  Y los músicos parece que no van a dejar de tocar.



Bailamos?





Juancé
@juancescritor



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Política Jurásica




Mientras observo la Rueda de Prensa a propósito de la inscripción de Henrique Capriles Radonsky como candidato a las elecciones primarias de la oposición, me pregunto si los "actores" políticos miembros de la MUD, tienen idea de la forma cómo son vistos desde afuera, y de qué manera son percibidos frente a cómo se perciben ellos a sí mismos.

La bandera unitaria empuñada por la oposición, aún cuando no existía la MUD como ente único, era el denominador común.  Esa unidad la cual ha sido secuestrada por el Gobierno, la unidad que parece que durante estos largos años ha sido acaparada por el sentimiento de aquellos que siguen al presidente.  Esa unidad que durante tanto tiempo arengó disciplinadamente a cientos de miles de chavistas a votar temprano, a organizarse, a ser disciplinados y a vencer a la oposición una y otra vez en las elecciones.  La Mesa de la Unidad Democrática ha apostado a eso, a lograr una unidad verdadera, real, inédita.


Pero a medida que hemos visto el pasar de las semanas y la madurez de este proceso, se han comenzado a notar ciertas voces que parecieran desentonar con el armonioso coro que presenta la Mesa cuando se sienta a dar declaraciones de manera conjunta en la cual sus representantes que no aspiran a la candidatura (Aveledo, Albanes, Medina) comentan acerca del "momento histórico" por el cual pasa Venezuela, en donde "nunca antes como ahora existe tanta unidad en la oposición".  Estas voces parecieran estar, como consecuencia de rencillas internas dentro de la mesa misma, comenzando a mostrar que la unidad parece no ser tal y que prefieren cantar como solistas desentonados.

Y en mi opinión no puede ser tal, porque este "Chiripero 2.0" que se está tratando de licuar como jugo para ser bebido por los ya enratonados "chavistas descontentos", comienza a tener un sabor que no sabe a "homogéneo" porque dentro de los ingredientes del jugo están frutas que no son saboreadas por todos y que algunas están francamente en proceso de descomposición política.  Algunos de estos son los Causa R, PPT, Copei y AD, los cuales parecieran estar empeñados en repetir sus mismas prácticas anacrónicas de utilización de los candidatos a su favor, con el respectivo tufo que esto trae.

Si evaluamos a los candidatos "sobrevivientes" al día de hoy, ninguno pertenece a la vieja escuela política venezolana, entendiendo la misma como la militancia tradicional de Acción Democrática y Copei.  Capriles y López nacen de Primero Justicia (ex Copei), como exponentes de la camada de alcaldes que surgió hace más de una década.  Pablo Pérez nació en AD pero actualmente milita en un partido aparte (tipo Primero Justicia) y Maria Corina es la única que viene de un no-partido como lo es Súmate. Chávez y su discurso agresivo son los supuestos autores de la eliminación del protagonismo político de los partidos de siempre, pero en realidad los partidos mismos se suicidaron bajo su propia ineptitud en cumplir las promesas durante las oportunidades que tuvieron a lo largo de la duración del período democrático luego de la caída de la dictadura.

Si hay algo que se mantiene latente en la memoria colectiva del venezolano (la cual es bastante selectiva, dicho sea de paso) son los "cabilleros" de las maquinarias de las que tanto se jactan los partidos tradicionales hoy en día como "decisivas" para inclinar la balanza de las primarias.  Las infelices declaraciones de Henry Ramos Allup al momento de ratificar el apoyo de AD hacia Pablo Pérez, dejaron ver su actitud de "viejo sabio de la tribu", la cual demuestra su ceguera frente a la manera como son percibidos hoy los partidos tradicionales: dinosaurios políticos.

Esto ha decantado en una serie de comentarios que en mi apreciación, le han creado un "favor mocho" a los candidatos.  La discusión acerca de la fecha para la celebración de las primarias para Gobernadores y Alcaldes es percibida como desviación por parte de aquellos sin opción clara (olvidando el tema presidencial como opción principal)  y  el tema relativo a los fondos que tienen que ver con la celebración de las primarias mismas, entre otros, dejan ver que existen rencillas dentro de la fiesta electoral.

Bajo el viejo dicho que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", se han aglutinado alrededor del entusiasmo que han despertado estos candidatos, los mismos partidos que se saben sin opción clara a obtener el poder con liderazgo propio.  Ni AD ni Copei poseen hoy en día la fuerza necesaria para lanzar un candidato que le revire a Chávez, que se tutee con él.  Quizá Ledezma pudo haberlo hecho, pero AD decidió hacer sus apuestas hacia Pablo Pérez, dejando al primero sin más opción que desistir en su empeño por ser candidato, sacrificando además, experiencia por popularidad. 

Por esto, se vuelcan a "dar su apoyo" a alguno de los candidatos que ven con más opción.  A los candidatos, en aras de la "unidad" y el discurso conciliador, no les queda más remedio (o si?) de aceptar este apoyo, cometiendo el error de agrupar trás de si a las maquinarias que tanto rechazan y que fueron las mismas que propiciaron su salida de esos mismos partidos políticos en primer lugar.


Desde afuera, este circo de dimes y diretes se percibe tal cual lo que es: Falta de unidad disfrazada de sentimiento profundamente democrático.  Mientras más aparecen unos y otros que apoyan a López, Pérez o Capriles, haciendo acusaciones de "cogollerismo" y practicas por el estilo, más aquellos a quienes intentan convencer comienzan a mirar de reojo este compromiso. 

La oposición parece no entender que parte de su catálogo de derrotas durante los últimos años se ha debido, precisamente, a mostrar varias caras frente a un país que parece ser "unifacial" y que no entiende, dada la inmadurez política de la que siempre hablo, que dentro de un proceso de democracia caben distintas opiniones.  Esto no significa que no puedan coexistir dentro de la MUD opiniones encontradas (y francamente opuestas), pero si de obtener la victoria se trata y "evangelizar" tantos Ninis que existen, deben practicar aquello que dice "Adentro nos decimos las cosas y afuera tenemos un discurso igual"






domingo, 30 de octubre de 2011

El Radicalismo Opositor





De todas las críticas que se le hacen a Chávez y al chavismo, una de las más repetidas es la que habla que uno de sus mayores logros ha sido "crear odios y dividir al país en dos".  Durante trece largos años se le ha reprochado haber dividido familias, vecinos, compañeros de trabajo y hasta rivales deportivos, para llegar a casos extremos.  Sin duda Chávez es el autor de muchas páginas cargadas de extrema polarización, las cuales han demarcado claramente los grupos en "oligarcas" y "rojos", "escuálidos" y "boliburgueses" y cualesquiera otros motes que se hayan inventado para definir un bando y otro.


Esta suerte de "ellos" y "nosotros" ("nosotros" dependiendo del polo al cual usted pertenezca), se mantenía hasta hace poco en  una especie de sensación colectiva de enfrentamiento entre los buenos y los malos.  Buenos aquellos que están con nuestros ideales y malos, obviamente, los que no lo están.  En múltiples ocasiones nos hemos sentido atacados por los comentarios del Presidente en interminables alocuciones, cadenas, entrevistas y comentarios, acrecentando y expendiendo más estas opiniones la maquinaria propagandística y adoctrinadora del Gobierno, a través de sus programas de televisión (La Hojilla como mejor exponente), diarios de corte oficialista, reporteros, periodistas, los miembros del gabinete ministerial y los mismos seguidores del Presidente, esos que he definido como "El Pueblo Chavista"


Este antagonismo social conoció su primera manifestación abierta (en la cual nadie se escondió para gritar lo que sentía) el 12 de abril del año 2002, cuando hordas de triunfantes opositores para el momento, salieron a la caza de dirigentes del Gobierno y se apersonaron en las viviendas de Tarek Williams Saab en la urbanización La Lagunita y Ramón Rodríguez Chacín en su residencia en Santa Fe, además del vergonzoso incidente en la Embajada de Cuba, adonde supuestamente se encontraban escondidos miembros del gobierno caído el día anterior.  Todos observamos el odio acumulado, guardado y añejo que daba rienda suelta en contra de los que en aquél momento habían sido despojados del poder, aunque fuera (para desgracia posterior del país) de manera temporal.


Casi diez años después, la oposición vuelve a plantarle cara al Gobierno, haciendo uso de argumentos más que válidos para disputar el poder del país en los próximos comisiones electorales de Octubre de 2012.  Para esto y haciendo uso de la democracia que defienden, los integrantes de la MUD plantean un proceso inédito en Venezuela, el cual es la celebración de las elecciones primarias para la elección del candidato o candidata únicos para medirse con Chávez (o quien sea designado por éste o el partido) en las elecciones presidenciales.


Este proceso ha visto una abanico de pre-candidatos, despuntando algunos de mayor calibre y aceptación que otros en la población.  Sin hacer valoraciones que no me corresponde hacer, lo cierto es que he comenzado a notar, que ese mismo radicalismo del que la oposición acusa a los seguidores del Presidente, es abiertamente practicado entre los seguidores de algunos de los distintos candidatos de la MUD. 


Cuando comenté días atrás que la Mesa de la Unidad Democrática tenía patas flojas me refería a eso: Día a día leo en redes sociales (principalemente en Twitter) los ataques directos a los candidatos por parte de gente misma de la oposición, particularmente en el caso de Diego Arria, quien es, en mi opinión, el candidato que más se apersona en el Twitter y con el que he logrado (al igual que muchísimos otros usuarios) obtener respuestas directas a preguntas puntuales y no de un asistente que como en el caso de Leopoldo López, Henrique Capriles o Pablo Pérez, responden solo a aquellos que los apoyan o solo anuncian en qué pueblo están abrazando a la viejita tal o cargando al muchachito cual.


Esta exposición personal de Arria le ha valido, y cada día se lee con más frecuencia, comentarios de personas invitándolo a retirarse (unas gentilemente, otras no tanto).   A todas, responde Arria que sigue hasta el final y que tendrá sus firmas para la fecha requerida.  Ahora bien, más allá de esto, también noto ataques entre los PabloPerecistas y los Caprilistas, Leopoldistas y Machadistas, los cuales menciono porque su tono dista de ser "democrático" y entre todos acusan a los contrarios de "atentar" contra la Unidad.  Los únicos que parecen ser comedidos en sus comentarios son, obviamente, los precandidatods mismos.


Así como noto yo ese radicalismo dentro de los opositores, así mismo lo notan los seguidores del gobierno.  No hace falta ser muy analítico para darse cuenta que el mensaje que sale de los últimos movimientos políticos, tales como el apoyo de AD a Pablo Pérez como tema principal y las descalificaciones a candidatos como Arria, dejan permear por parte de los que apoyan a los punteros (Pérez, López y Capriles) que no son ni muy democráticos en su proceder ni están tan unidos como quieren dejar ver.  Si practican la democracia como valor esencial, si se sienten tan seguros de su victoria como dicen estarlo ¿porqué atacar a candidatos que, dentro del proceso democrático, tienen tanto derecho como los suyos a postularse? 


De esto se concluyen varias cosas: En primer lugar, existe un sector de la oposición denominado "fanático" por Hermann Petzold ("La Chavezdependencia". El Universal. 30 de Octubre) entre otros, para quienes la idea de un candidato distinto al suyo es igual a atentar contra la unidad.  Este grupo quiere (y tiene como única meta) en salir de Chávez a toda costa, pero no se detiene a pensar en las propuestas de otros que deseen aspirar a la candidatura única porque para ellos la de su candidato es la mejor.  Punto.


Este grupo es al que me refiero como tan peligroso como el propio chavismo.  Desde el momento en que Juan Carlos Sosa Azpúrua decidió entrar en la competencia a la Presidencia, voces comenzaron a tildarlo de loco o de querer dividir a la supuesta unidad de la oposición.  Señores, si ustedes creen en la democracia, deben aceptar que quien se quiera lanzar, se lance. Así es el juego.




En los Estados Unidos, las últimas tres campañas electorales vieron a un candidato llamado Ross Perot, que no representaba ni los conservadores Republicanos ni a los liberales Demócratas, y nadie le exigió "retirarse" por no tener chance de ganar.  Inclusive en Venezuela, en las elecciones de 1998 contra el mismo Hugo Chávez, nadie le pidió a Irene Saez, Luis Alfaro Ucero, Miguel Rodriguez Fandeo o Alfredo Ramos que se retiraran de la contienda, a pesar de que obtuvieron 2,82%; 0,60%; 0,30% y 0,11% cada uno respectivamente.

Cualquier podrá argüir que los tiempos son otros y que hoy en día es urgente salir de Chávez, y en eso estamos de acuerdo.  En lo que no puedo estar de acuerdo, ni estaré, es en la inobservacia de los mecanismos y reglas que la democracia dicta a los que se rigen por ella en su vida política.  La democracia nos exige siempre, y de ahí su gran valor, actuar de forma justa, tolerante y equitativa todo el tiempo, por lo cual es importante hacernos un "reality check" y darnos cuenta que cuando nos dejamos arrrastrar por las pasiones, son esas pasiones las que por momentos nos hacen olvidarnos de las reglas del juego.

No hacerlo es determinar nuestro suicidio político y caer en los mismos desatinos que criticamos a nuestros opositores.  Al igual que los militares que tanto critico, que creen que dando un golpe corrigen una situación anormal, cuando la oposición descalifica a actores políticos que deciden (por elección propia) a no participar en la "fiesta democrática" que plantea la MUD, se cae en la misma radicalidad del gobierno que quieren sacar del poder. 


Los chavistas podrán ser lo que sean, pero son tan observadores como nosotros.  Y este tipo de pugnas no pasan desapercibidas.



Juancé Gómez

jueves, 27 de octubre de 2011

De Plomero a Candidato








Para aquellos que recuerdan la campaña presidencial de los Estados Unidos de 2008, el señor de la foto, Samuel Wurzelbacher (algo así como "Uorselbajer") saltó a sus quince minutos de fama al cuestionar la política de impuestos a los pequeños negocios propuesta por el entonces candidato y senador demócrata por Illinois, Barack Obama. En una conversación improvisada en una calle en Ohio, Wulrzelbacher le comentó a Obama ser un plomero que se vería afectado por un alza en los impuestos de ganar Obama, y que sus posibilidades de surgir se verían limitadas si tal tributo se ponía en efecto.  De ahí pasó a ser conocido simplemente como "Joe The Plumber" (El Plomero) y su notoriedad sería posteriormente impulsada por el uso que hizo Sarah Palin de su nombre y su ejemplo como estandarte del trabajador norteamericano.  Luego Joe pasó a escribir un libro y comenzar una carrera como conferencista motivador.  Hoy en Fox News, en el programa de Megan Kelly, anuncia su candidatura como representante por el partido Republicano al estado de Ohio para las elecciones de 2012. 

Hago mención de Joe el Plomero, porque he notado que en Venezuela no tenemos muchos ejemplos de ciudadanos comunes y corrientes que hagan la transición hacia la política y efectivamente logren un cambio en su entorno, comunidad o ciudad.  Y esto es así porque los ciudadanos comunes y corrientes en Venezuela vemos la política como algo muy cercano a nosotros pero que no nos llega a tocar lo suficiente como para hacernos entrar en ella de lleno dejando atrás nuestros trabajos, nuestras cómodas oficinas y nuestros fines de semana de parrillas y viajes a la playa. Vivimos la política intimamente, pero sentimos que es algo reservado a los partidos y salvo que tengamos alguna militancia en uno de ellos, en Venezuela la política pertenece unicamente a los políticos de "oficio".

Ejemplos existen, sin embargo, de personas que decidieron aventurarse en la política, y a colación quiero presentar tres claramente definidos: El primero y menos conocido es un personaje "pintoresco" del pueblo venezolano, a quien solo recuerdo con el nombre de Pedroza, hombre ataviado de un tabaco y un sombrero que no contaba con partido popular alguno (no que se sepa) y que decía que los políticos eran unos "vagamundos".  La última vez que supe algo de él, fue hacia las elecciones de 1978. 

El segundo personaje no político que quiero comentar fue Renny Ottolina, querídisimo y recordado en la psique colectiva de Venezuela, aún después de tantos años de su muerte.  Renny murió (en circunstancias que algunos llaman "misteriosas") a pocos meses de celebrarse las elecciones presidenciales de 1978 que serían ganadas por Luis Herrera Campíns en la cumbre del Copeyanismo en Venezuela.  Renny se lanzó a la presidencia (y acumuló seguidores) porque sentía que un cambio debía llevarse a cabo en el país, ya para esa época con visos de alta corrupción y delincuencia.  Murió en las montañas cuando su avión se estrelló, y jamás supimos de qué puesto hubiera llegado de estar vivo para aquellas elecciones.

El tercer y más reciente ejemplo fue Irene Sáez, quien desarrolló una carrera exitósa de gestión al frente de la Alcaldía de Chacao y posteriormente al frente de la Gobernación de Nueva Esparta. Y digo "carrera de gestión" y no política, porque  si bien estudió Ciencias Políticas luego de su reinado como Miss Universo, no podemos decir que fue política de carrera, ya que durante su incursión aprendió al igual que Renny y Pedroza, cómo se bate el cobre en política, aunque ninguno de los tres logró tomar el palo que lo batía.

Cada uno de estos tres personajes descubrió a su manera, que en Venezuela si no se es político de profesión y se decide hacer carrera, lo más probable es que te utilicen o te desechen.  Así como era obvio que nadie tomaría en cuenta a Pedroza quien destacaba más por su pinta "juanbimbística" que por su preparación profesional (la cual tengo entendido era nula) era también obvio que Renny parecía cernirse como una amenaza sobre los partidos del "establishment" polarizado de los años 70 y de la misma manera, obvio también la manera como en la memoria colectiva de todos permanece latente la idea de la "utilización" que de la imagen de buena gestión de Irene Saéz hicieron AD y Copei (bajo el "mastermind" Alfaro Ucero) para combatir con Hugo Chávez y perder miserablemente las elecciones en 1998.

El mensaje de los partidos a los  venezolanos comunes y corrientes es éste: "No se metan en política, solo voten por nosotros".  Nosotros, ciudadanos políticamente inmaduros que somos, aceptamos el mensaje y vemos los toros desde la barrera, como "Managers de Tribuna" parafraseando al Ciudadano Leopoldo Castillo.  Otros ejemplos de "espontáneos" existen pero su final no ha sido muy feliz.  Algunos recuerdan con risa o lástima a candidatos como El Brujo, Cristobal Jiménez u otros de menor monta inclusive pero todos, sin excepción, solo forman parte de la historia electoral venezolana, hoy ya casi extinta. 

Estos fenómenos como el de "Joe  El Plomero" se generan en países en donde los ciudadanos entienden que deben tomar las riendas, participar, dar su opinión y ofrecer sus ideas, pero también corriendo el riesgo de ser utilizados por partidos que los ven como "plataformas".  Así como los Republicanos utilizaron a Arnold Schwarznegger para ganar las elecciones de la Gobernación de California, muchos partidos no dudarán en utilizar a cualquiera que sientan que tiene "arrastre" para capitalizar una victoria en territorios que ven en peligro frente a partidos opositores.

Esto nos plantea el siguiente dilema: ¿Qué hacer frente a la maquinaria de un partido político que nos quiere apoyar?  La situación es un poco antagónica antes que simbiótica, porque estamos como durmiendo con el enemigo, sintiendo que cuando no le sirvamos de mucho entonces nos desterrará políticamente, haciéndonos caer en el olvido tan rápido como nos puso en la fama.  Formar nuestro propio partido parece una odisea fantástica pero francamente de díficil realización.  

Nuestra misión no es convertirnos en Joe el Plomero sino convertirnos en electores maduros y educados que reclamen a sus representantes, diputados, concejales, ministros y hasta el Presidente mismo, que hagan su trabajo, que presenten sus cuentas y sus gestiones de forma correcta.  Los ciudadanos venezolanos (y latinoamericanos en general) nos comportamos bajo un estilo de "Vote and Forget", descansando en el político elegido el peso de nuestras promesas, expectativas, sueños y proyectos, sin hacerles el seguimiento debido, solo castigando en las próximas elecciones, siempre con el "Next" por delante.   

Nuestros reclamos deben ser organizados, exigentes y formales, no solamente como gritos desesperados en Twitter u otras redes sociales, sino a través de la confrontación a los representantes mismos.  Así como en otros países se les envían cartas, comunicaciones, correos y protestas, de la misma manera debemos hacerlo nosotros.  Inclusive debemos hacerselos saber antes de elegirlos, escogiendo bien a quiénes elegimos y para esto, las próximas elecciones a precandidatos a las primarias representan una oportunidad dorada para comenzar a comportarnos así.  Mientras los partidos nos consideren votantes sin derecho a hacer política, seguiremos en manos de ellos y de los candidatos que ellos, dentro de su cogollo, escojan.


Juancé Gómez




lunes, 24 de octubre de 2011

Radiografía a la MUD para el día de hoy Lunes 24 de Octubre







Con esta serie de entradas, me dispongo a dar mi opinión semanal de cómo percibo a los precandidatos a las primarias de la MUD, desde el punto de vista de un elector que recibe mensajes, sin "datos" provenientes de comandos de campaña ni "información de fuentes allegadas" a los centros donde se genera la información supuestamente.  Quiero compartir lo que me llega por los medios impresos, televisivos o digitales, para luego reflexionar de qué tanto me llega y me convence el mensaje de cada uno.

La situación al día de hoy está dispuesta de la siguiente manera: Capriles y Pérez, según las encuestas, "lideran" la intención de voto, estando por encima el primero del segundo.  Capriles haciendo campaña en lugares como Catia (adonde hordas chavistas les buscaron pleito) y aceptando alianzas de partidas de dudosa reputación, como Causa R y PPT (cuando en la Cuarta?), mientras Pablo Pérez realiza un mitin en Maracaibo el día viernes (sobre el cual corren rumores que empleados de la Gobernación del Zulia fueron obligados a asistir, tipo MVR) y un Twitcam vía Twitter anoche en el cual dio más un discurso político que responder a preguntas de los asistentes.  Exposición mayoritaria para ambos por parte de los medios. 

De segundos corren, María Corina Machado y Leopoldo López, cada uno viviendo de su propia beta para extraer titulares: López visitando el país con los coletazos de la decisión del TSJ acerca de su habilitación política a medias para lanzarse a candidato y María Corina con su proyecto de "Capitalismo Popular",  tratando de explicar qué sentido tiene una propuesta que luce tan contradictoria como decir "Republicano Gay", como diría Bill Maher.  Ambos en sus esferas, buscando la atención del elector defraudado, abrazando muchachos y viejitas, repitiendo las campañas anacrónicas de AD y Copei de los años 70's.

Antonio Ledezma a la espera de la decisión de AD este jueves, acerca de a quén le dará el CEN la tarjeta blanca para las primarias, si a él o a Pablo Pérez.  Según la tradición adeca, el más popular se impone sobre el más preparado, por lo que pareciera que Ledezma se quedará con los crespos hechos, ya que AD difícilmente dejará a Pablo Pérez solo, aún cuando éste sufra todavía de los embates de ser denominado el "Delfín de Rosales"

Diego Arria recoge sus firmas y según informan las redes sociales, aún no llega a las 180 mil que le exige el CNE por ser candidato "independiente".  Más allá de esto, se percibe un roce entre él y los candidatos de la MUD (Capriles, López, Machado), cuando denuncia "cogollismo" y parcelamientos de poder dentro de la MUD misma, a la cual admite no querer pertenecer (todavía, no se sabe luego).  Quizá su posición en el último lote de la carrera, adonde lo acompañan "El Tigre" Eduardo Fernández, Cecilia Sosa y Pablo Medina (todavía este señor está entre los precandidatos?), le da la libertad de desafiar a los candidatos del status quo de la MUD, los cuales obviamente no le hacen caso a público de galería.

De "El Tigre" se espera calladamente, que se retire, aunque ya en la red directamente tanto a él como a Arria les exigen que declinen sus candidaturas en favor de la "Unidad" (la cual, no parece ser tal).  Bajo el mismo tenor de Oswaldo Álvarez Paz y Cesar Pérez Vivas, es muy posible que Fernández se retire de la contienda para ser posteriormente loado por los demás y considerado un gran "demócrata".  En mi opinión particular ninguno de los tres debió lanzarse ya que como buenos políticos, sabían de corrido que no contaban con apoyo generador de una masa crítica que arrastrara a la oposición a ganar las primarias y solamente se lanzaron para luego declinar y sobrevvir políticamente, asegurándose un futuro cargo en eventuales gobiernos de oposición luego de 2012.  Recordemos electores, que si existe una tendencia innegable en la política venezolana, es que las razones por las cuales elegimos a los candidatos no siempre coincide con las razones por las cuales ellos mismos se lanzan a ser electos.

En general, los electores (políticamente maduros o no) utilizan las redes sociales para apoyar ciegamente a los candidatos de su preferencia o para hacerles preguntas incómodas o comprometedoras.  Dependiendo del caso, los candidatos (o quienes den sus respuestas) responden a algunos (los que los apoyan) e ignoran responder a los "preguntadores incómodos" como yo.  Se comienza a escuchar ya la palabra "debate", pero hasta ahora, solo Diego Arria ha contestado que "no es el momento aún".  Me pregunto cuando será.

No se nota mucha "Unidad" en esta mesa que todavía tiene patas flojas.  Esperaremos qué nos trae esta semana para nosotros los electores.


Juancé Gómez




domingo, 23 de octubre de 2011

Si, mi Taita




"Venezuela era una isla desierta y yo me la conseguí"

Esta frase, atribuida al General Juan V. Gómez, bien podría resumir la historia venezolana de los últimos 200 años. Somos un pueblo que, a falta de conciencia propia, conocimiento de sí mismo y convicción de su identidad, ha requerido siempre acurrucarse bajo un "taita" llámese éste Páez, Blanco, Castro, Gómez, Pérez o Chávez. Una especie de Ho Chi Minh criollo.

El pueblo venezolano (y el latinoamericano a los mismos efectos), necesita de un patriarca, de un paladín, de un líder que logra convertirse en un gurú espiritual al que se le profesa un fervor casi sectario. Si bien se admite que todo grupo social requiere para organizarse y regirse de los lineamientos de un jerarca, no es menos cierto que otras culturas entienden que ese guía, ese llamado a determinar los destinos cumple con un mandato otorgado a él por el grupo mismo. En nuestros pueblos (por flojera o ignorancia), descargamos toda la responsabilidad de las decisiones de dirección al gobierno como ente abstracto, y a falta de éste, al mandatario de turno, divorciándonos de nuestro deber como ciudadanos pedidores de cuentas y circunscribiéndonos a ser pedidores de casas, becas y subsidios.

Esta práctica de dejar que el Gobierno nos resuelva la vida nos ha convertido en limosneros de oficio. No esperamos que los gobernantes cumplan con la gestión para la cual los elegimos, sino que nos conformamos con esperar que no nos hagan daño, que nos quieran. En un survey televisivo en los años del segundo gobierno de Rafael Caldera, cierto entrevistado en la calle, al ser preguntado por la gestión del presidente comentaba
"que al menos el Dr. Caldera no nos roba", con lo cual dejaba reflejada la expectativa del "pueblo" como gobernado: Si no vas a hacer tu trabajo como Gobierno, por lo menos no me robes.

Esta posición denota una tremenda inmadurez política de parte de los electores y un desconocimiento absoluto de su rol dentro de la dinámica de la relación Gobierno – gobernados. El colectivo elector posee una serie de derechos frente a aquellos que elige (elección como tema clave aquí) pero debe entender estos derechos, y en el caso de Venezuela este silogismo parece no cumplirse, porque el elector mismo no entiende o no sabe entender ni asumir su posición dentro del juego de la democracia.

¿Cuáles son, entonces, estos derechos? El elector primero que todo debe entender que el poder es suyo para cambiar aquello con lo cual no está de acuerdo. Pero nos vamos aún más allá y nos preguntamos: ¿sabe esto el elector? Cuando observamos los noticieros nacionales no pasa un día en que alguien, humilde o acomodado, educado o marginal, le "pida" al Presidente que se avoque a resolver personalmente cualquier tema (desde una huelga de reos en un penal hasta la construcción de un módulo policial) siempre la constante es la misma: "
Señor Presidente, le pedimos". ¿Cuándo comenzará nuestro pueblo a "exigir" en vez de "pedir"?

Esa es la posición del sumiso, la de pedir. Pedimos favores cuando deberíamos exigir cumplimientos. El electorado en pleno debe entender que no nos hacen favores los que elegimos en algún momento y parte de la responsabilidad de esto es de nosotros mismos. Nuestra actitud de "pedigüeños" solamente abona el camino del abuso, de la desidia y de la posterior opresión. Mientras no exista una psique colectiva que coincida en aquello que debe esperar; que eleve la barra de las expectativas a sus gobernantes; que no se deje encantar por las flautas verborreicas de mítines en avenidas cerradas; que evalúe con seriedad y objetividad las promesas y los planes de gobierno de los diferentes candidatos y finalmente, que elija más a un empleado y no a un "Taita", seguiremos sin ver cambios sustanciales en nuestra sociedad.

Juancé Gómez
 

El Pueblo Chavista





Conversando con Fernando Nuñez Noda días atrás vía twitter (@nuneznoda), mencionó un concepto absoluta e innegablemente cierto dentro de la vida del país: "El Pueblo Chavista". El Pueblo Chavista es, ése conglomerado humano que se identifica con el Presidente Chávez más allá de lo que términos como la "Intencionalidad de Voto" u otros de corte mercadotécnico puedan servir para definir y clasificar a un grupo social. El Pueblo Chavista es mucho más que eso.

El Pueblo Chavista está conformado por cientos, miles y cientos de miles de venezolanos, en todo el territorio del país, que sostienen un lazo afectivo con Hugo Chávez. Su conexión con el líder es similar a aquella que se tiene con un gran Pater Familias, un protector y por qué no, un miembro de nuestra familia, tan cercano como un hijo.

Comentábamos esta figura en el artículo "Si, mi Taita" (www.infociudadano.com) porque la dinámica de la relación Gobernados – Gobernantes se ha basado, a través de los años, en un lazo más emocional que político. El Pueblo Chavista entiende y concibe a su líder con la pasión y no con la razón, y desde este punto de mira, el subjetivismo imbuido en esta relación es tan fuerte que impide la permeabilidad de comentarios negativos hacia el líder mismo, rechazándolos y argumentando en muchas ocasiones, de manera violenta. Así como la madre del hampón que sabe que su hijo hace el mal pero no lo reconocerá jamás de forma abierta, el Pueblo Chavista obvia los desatinos de su paladín, justificando sus desaciertos de cualquier manera posible y más aún, creyendo como ciertas estas justificaciones. Este fenómeno es netamente humano, netamente intrínseco a la "afectividad" de las personas, y llevarlo al plano colectivo nos deja las mismas consecuencias.

Hugo Chávez es, para su Pueblo, "uno de ellos", alguien que logró remontar la empinada cuesta del poder a punta de lucha y esfuerzos –desde su punto de vista, bueno o malo pero cierto para ese Pueblo. Esto queda demostrado cuando vemos la cuña política recientemente puesta al aire acerca de los días en los cuales el Presidente estuvo recibiendo Quimioterapia en el Hospital Militar de Caracas. Entre pasajes se proyectan personas que decían frases como "Te quiero mucho, mi amor!" o "Pa´lante Comandante, lo queremos mucho!". Estas manifestaciones de cariño, han sido desdeñadas por los opositores a Chávez como "actores pagados" o "fanáticos del régimen", pero cabe preguntarnos: ¿Realmente somos tan ingenuos para pensar esto y obviar el nexo afectivo?

Los venezolanos (y los latinoamericanos en la misma onda), somos afectos a adorar hombres y mujeres a través de nuestra historia. La pareja Perón en Argentina, Martín Torrijos en Panamá y Lázaro Cárdenas del Río en México son sólo ejemplos de esa relación afectiva de la que hablamos supra. Estos fenómenos sociales tienen en común el particular elemento de suplantación de los roles de uno de los sujetos activos de la relación Gobernante - Gobernados: El "Ciudadano Político" no existe y es suplantado por el "Ciudadano Emocional". Esto significa que las expectativas -y el juicio- acerca de los logros y el cumplimiento de las funciones de aquel que fue electo pasan a segundo plano porque se imponen los afectos, enturbiando la percepción de los hechos. Perdonamos más a alguien que queremos que a alguien que trabaja para nosotros.


En la relación del Gobernado con el Ciudadano Político sucede lo contrario: Exigimos que los resultados de la gestión de Gobierno del Gobernante sean satisfactorios a nuestras necesidades porque concebimos al Gobernante como un empleado nuestro, alguien que tiene la misión de ejecutar un mandato otorgado por nosotros y no preponderan en el Ciudadano Político aspectos personales como el afecto, la idolatría o la conexión familiar.
El Pueblo Chavista está conformado por el Ciudadano Emocional. Chávez sabe esto y cual pastor de programa religioso arenga a su rebaño con argumentos que van directo a la espiritualidad de la gente y no a su madurez política, la cual reconoce como escasa. Cuando Chávez invoca figuras importantes para el Pueblo Chavista lo hace apuntando a aspectos íntimos de la vida tales como la religión, la música, el folclore y aquellos otros aspectos que identifican sujetos en común, y esto produce un efecto de empatía difícil de apartar de la psique colectiva. A más cantar en Cadena Nacional, más su Pueblo reconoce el mensaje directo a ellos, a los del barrio, a los del campo, no a los de los apartamentos y los de las quintas. Chávez surca el territorio humano con un arado claramente definido:

"Soy del Pueblo, pero del Pueblo de abajo, del que ha sufrido".

Este fenómeno es relativamente nuevo en nuestra historia presidencial. Salvo las escaramuzas populistas de Luis Herrera Campíns con Carlota Flores y Aleidy Josefina, pocas veces hemos visto este fervor cuasi religioso de un conglomerado con su líder. ¿Habíamos visto alguna vez, a un señor colocándose tamaña cruz en la espalda y peregrinando por la salud de alguno de nuestros presidentes pasados? Los acercamientos con el pueblo que podamos recordar por haberlos practicado nosotros mismos, no pasaron de la colocación de un afiche de Jaime Lusinchi en el balcón de nuestro apartamento o de las calcomanías de Rafael Caldera y la extinta "Convergencia" en épocas pre-electorales. No se veían imágenes gigantes que evocaban manifestaciones casi pías, al estilo de la mejor fiesta patronal del calendario religioso.
Nuestra percepción opositora está basada en la postura del "Ciudadano Político" y estos comportamientos, pasiones y rasgadura de vestiduras nos lucen chocantes, melodramáticos y francamente, exagerados. Sin embargo, no dejan de ser fenómenos reales, ciertos y sagrados para otro segmento de la población, el Pueblo Chavista. El enorme reto que se le plantea por delante a los precandidatos opositores a Chávez en la cimentación del "Pueblo Opositor" vinculándolo más a su papel de "Ciudadano Político" como primera misión, y en segundo término, a una suerte de "Evangelización Política" del pueblo que elige a sus gobernantes más con el corazón que con la cabeza. Parte de esa evangelización debe ser dirigida a desenconar los afectos del Pueblo Chavista con su líder, los cuales hoy en día, a pesar de la cadena indetenible de errores del Gobierno, siguen cobrando más fuerza a raíz de lo que muchos llaman la "Misión Lástima".
Chávez frente a su propia adversidad humana apela una vez más a las fibras más agudas del tejido de su pueblo y les pide que oren por él, que lo acompañen en su enfermedad. El Pueblo Chavista, estimulado emocionalmente una vez más, le dice en cámara:

"Te quiero mucho, mi amor…que Dios te bendiga!"