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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Política Jurásica




Mientras observo la Rueda de Prensa a propósito de la inscripción de Henrique Capriles Radonsky como candidato a las elecciones primarias de la oposición, me pregunto si los "actores" políticos miembros de la MUD, tienen idea de la forma cómo son vistos desde afuera, y de qué manera son percibidos frente a cómo se perciben ellos a sí mismos.

La bandera unitaria empuñada por la oposición, aún cuando no existía la MUD como ente único, era el denominador común.  Esa unidad la cual ha sido secuestrada por el Gobierno, la unidad que parece que durante estos largos años ha sido acaparada por el sentimiento de aquellos que siguen al presidente.  Esa unidad que durante tanto tiempo arengó disciplinadamente a cientos de miles de chavistas a votar temprano, a organizarse, a ser disciplinados y a vencer a la oposición una y otra vez en las elecciones.  La Mesa de la Unidad Democrática ha apostado a eso, a lograr una unidad verdadera, real, inédita.


Pero a medida que hemos visto el pasar de las semanas y la madurez de este proceso, se han comenzado a notar ciertas voces que parecieran desentonar con el armonioso coro que presenta la Mesa cuando se sienta a dar declaraciones de manera conjunta en la cual sus representantes que no aspiran a la candidatura (Aveledo, Albanes, Medina) comentan acerca del "momento histórico" por el cual pasa Venezuela, en donde "nunca antes como ahora existe tanta unidad en la oposición".  Estas voces parecieran estar, como consecuencia de rencillas internas dentro de la mesa misma, comenzando a mostrar que la unidad parece no ser tal y que prefieren cantar como solistas desentonados.

Y en mi opinión no puede ser tal, porque este "Chiripero 2.0" que se está tratando de licuar como jugo para ser bebido por los ya enratonados "chavistas descontentos", comienza a tener un sabor que no sabe a "homogéneo" porque dentro de los ingredientes del jugo están frutas que no son saboreadas por todos y que algunas están francamente en proceso de descomposición política.  Algunos de estos son los Causa R, PPT, Copei y AD, los cuales parecieran estar empeñados en repetir sus mismas prácticas anacrónicas de utilización de los candidatos a su favor, con el respectivo tufo que esto trae.

Si evaluamos a los candidatos "sobrevivientes" al día de hoy, ninguno pertenece a la vieja escuela política venezolana, entendiendo la misma como la militancia tradicional de Acción Democrática y Copei.  Capriles y López nacen de Primero Justicia (ex Copei), como exponentes de la camada de alcaldes que surgió hace más de una década.  Pablo Pérez nació en AD pero actualmente milita en un partido aparte (tipo Primero Justicia) y Maria Corina es la única que viene de un no-partido como lo es Súmate. Chávez y su discurso agresivo son los supuestos autores de la eliminación del protagonismo político de los partidos de siempre, pero en realidad los partidos mismos se suicidaron bajo su propia ineptitud en cumplir las promesas durante las oportunidades que tuvieron a lo largo de la duración del período democrático luego de la caída de la dictadura.

Si hay algo que se mantiene latente en la memoria colectiva del venezolano (la cual es bastante selectiva, dicho sea de paso) son los "cabilleros" de las maquinarias de las que tanto se jactan los partidos tradicionales hoy en día como "decisivas" para inclinar la balanza de las primarias.  Las infelices declaraciones de Henry Ramos Allup al momento de ratificar el apoyo de AD hacia Pablo Pérez, dejaron ver su actitud de "viejo sabio de la tribu", la cual demuestra su ceguera frente a la manera como son percibidos hoy los partidos tradicionales: dinosaurios políticos.

Esto ha decantado en una serie de comentarios que en mi apreciación, le han creado un "favor mocho" a los candidatos.  La discusión acerca de la fecha para la celebración de las primarias para Gobernadores y Alcaldes es percibida como desviación por parte de aquellos sin opción clara (olvidando el tema presidencial como opción principal)  y  el tema relativo a los fondos que tienen que ver con la celebración de las primarias mismas, entre otros, dejan ver que existen rencillas dentro de la fiesta electoral.

Bajo el viejo dicho que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", se han aglutinado alrededor del entusiasmo que han despertado estos candidatos, los mismos partidos que se saben sin opción clara a obtener el poder con liderazgo propio.  Ni AD ni Copei poseen hoy en día la fuerza necesaria para lanzar un candidato que le revire a Chávez, que se tutee con él.  Quizá Ledezma pudo haberlo hecho, pero AD decidió hacer sus apuestas hacia Pablo Pérez, dejando al primero sin más opción que desistir en su empeño por ser candidato, sacrificando además, experiencia por popularidad. 

Por esto, se vuelcan a "dar su apoyo" a alguno de los candidatos que ven con más opción.  A los candidatos, en aras de la "unidad" y el discurso conciliador, no les queda más remedio (o si?) de aceptar este apoyo, cometiendo el error de agrupar trás de si a las maquinarias que tanto rechazan y que fueron las mismas que propiciaron su salida de esos mismos partidos políticos en primer lugar.


Desde afuera, este circo de dimes y diretes se percibe tal cual lo que es: Falta de unidad disfrazada de sentimiento profundamente democrático.  Mientras más aparecen unos y otros que apoyan a López, Pérez o Capriles, haciendo acusaciones de "cogollerismo" y practicas por el estilo, más aquellos a quienes intentan convencer comienzan a mirar de reojo este compromiso. 

La oposición parece no entender que parte de su catálogo de derrotas durante los últimos años se ha debido, precisamente, a mostrar varias caras frente a un país que parece ser "unifacial" y que no entiende, dada la inmadurez política de la que siempre hablo, que dentro de un proceso de democracia caben distintas opiniones.  Esto no significa que no puedan coexistir dentro de la MUD opiniones encontradas (y francamente opuestas), pero si de obtener la victoria se trata y "evangelizar" tantos Ninis que existen, deben practicar aquello que dice "Adentro nos decimos las cosas y afuera tenemos un discurso igual"






domingo, 30 de octubre de 2011

El Radicalismo Opositor





De todas las críticas que se le hacen a Chávez y al chavismo, una de las más repetidas es la que habla que uno de sus mayores logros ha sido "crear odios y dividir al país en dos".  Durante trece largos años se le ha reprochado haber dividido familias, vecinos, compañeros de trabajo y hasta rivales deportivos, para llegar a casos extremos.  Sin duda Chávez es el autor de muchas páginas cargadas de extrema polarización, las cuales han demarcado claramente los grupos en "oligarcas" y "rojos", "escuálidos" y "boliburgueses" y cualesquiera otros motes que se hayan inventado para definir un bando y otro.


Esta suerte de "ellos" y "nosotros" ("nosotros" dependiendo del polo al cual usted pertenezca), se mantenía hasta hace poco en  una especie de sensación colectiva de enfrentamiento entre los buenos y los malos.  Buenos aquellos que están con nuestros ideales y malos, obviamente, los que no lo están.  En múltiples ocasiones nos hemos sentido atacados por los comentarios del Presidente en interminables alocuciones, cadenas, entrevistas y comentarios, acrecentando y expendiendo más estas opiniones la maquinaria propagandística y adoctrinadora del Gobierno, a través de sus programas de televisión (La Hojilla como mejor exponente), diarios de corte oficialista, reporteros, periodistas, los miembros del gabinete ministerial y los mismos seguidores del Presidente, esos que he definido como "El Pueblo Chavista"


Este antagonismo social conoció su primera manifestación abierta (en la cual nadie se escondió para gritar lo que sentía) el 12 de abril del año 2002, cuando hordas de triunfantes opositores para el momento, salieron a la caza de dirigentes del Gobierno y se apersonaron en las viviendas de Tarek Williams Saab en la urbanización La Lagunita y Ramón Rodríguez Chacín en su residencia en Santa Fe, además del vergonzoso incidente en la Embajada de Cuba, adonde supuestamente se encontraban escondidos miembros del gobierno caído el día anterior.  Todos observamos el odio acumulado, guardado y añejo que daba rienda suelta en contra de los que en aquél momento habían sido despojados del poder, aunque fuera (para desgracia posterior del país) de manera temporal.


Casi diez años después, la oposición vuelve a plantarle cara al Gobierno, haciendo uso de argumentos más que válidos para disputar el poder del país en los próximos comisiones electorales de Octubre de 2012.  Para esto y haciendo uso de la democracia que defienden, los integrantes de la MUD plantean un proceso inédito en Venezuela, el cual es la celebración de las elecciones primarias para la elección del candidato o candidata únicos para medirse con Chávez (o quien sea designado por éste o el partido) en las elecciones presidenciales.


Este proceso ha visto una abanico de pre-candidatos, despuntando algunos de mayor calibre y aceptación que otros en la población.  Sin hacer valoraciones que no me corresponde hacer, lo cierto es que he comenzado a notar, que ese mismo radicalismo del que la oposición acusa a los seguidores del Presidente, es abiertamente practicado entre los seguidores de algunos de los distintos candidatos de la MUD. 


Cuando comenté días atrás que la Mesa de la Unidad Democrática tenía patas flojas me refería a eso: Día a día leo en redes sociales (principalemente en Twitter) los ataques directos a los candidatos por parte de gente misma de la oposición, particularmente en el caso de Diego Arria, quien es, en mi opinión, el candidato que más se apersona en el Twitter y con el que he logrado (al igual que muchísimos otros usuarios) obtener respuestas directas a preguntas puntuales y no de un asistente que como en el caso de Leopoldo López, Henrique Capriles o Pablo Pérez, responden solo a aquellos que los apoyan o solo anuncian en qué pueblo están abrazando a la viejita tal o cargando al muchachito cual.


Esta exposición personal de Arria le ha valido, y cada día se lee con más frecuencia, comentarios de personas invitándolo a retirarse (unas gentilemente, otras no tanto).   A todas, responde Arria que sigue hasta el final y que tendrá sus firmas para la fecha requerida.  Ahora bien, más allá de esto, también noto ataques entre los PabloPerecistas y los Caprilistas, Leopoldistas y Machadistas, los cuales menciono porque su tono dista de ser "democrático" y entre todos acusan a los contrarios de "atentar" contra la Unidad.  Los únicos que parecen ser comedidos en sus comentarios son, obviamente, los precandidatods mismos.


Así como noto yo ese radicalismo dentro de los opositores, así mismo lo notan los seguidores del gobierno.  No hace falta ser muy analítico para darse cuenta que el mensaje que sale de los últimos movimientos políticos, tales como el apoyo de AD a Pablo Pérez como tema principal y las descalificaciones a candidatos como Arria, dejan permear por parte de los que apoyan a los punteros (Pérez, López y Capriles) que no son ni muy democráticos en su proceder ni están tan unidos como quieren dejar ver.  Si practican la democracia como valor esencial, si se sienten tan seguros de su victoria como dicen estarlo ¿porqué atacar a candidatos que, dentro del proceso democrático, tienen tanto derecho como los suyos a postularse? 


De esto se concluyen varias cosas: En primer lugar, existe un sector de la oposición denominado "fanático" por Hermann Petzold ("La Chavezdependencia". El Universal. 30 de Octubre) entre otros, para quienes la idea de un candidato distinto al suyo es igual a atentar contra la unidad.  Este grupo quiere (y tiene como única meta) en salir de Chávez a toda costa, pero no se detiene a pensar en las propuestas de otros que deseen aspirar a la candidatura única porque para ellos la de su candidato es la mejor.  Punto.


Este grupo es al que me refiero como tan peligroso como el propio chavismo.  Desde el momento en que Juan Carlos Sosa Azpúrua decidió entrar en la competencia a la Presidencia, voces comenzaron a tildarlo de loco o de querer dividir a la supuesta unidad de la oposición.  Señores, si ustedes creen en la democracia, deben aceptar que quien se quiera lanzar, se lance. Así es el juego.




En los Estados Unidos, las últimas tres campañas electorales vieron a un candidato llamado Ross Perot, que no representaba ni los conservadores Republicanos ni a los liberales Demócratas, y nadie le exigió "retirarse" por no tener chance de ganar.  Inclusive en Venezuela, en las elecciones de 1998 contra el mismo Hugo Chávez, nadie le pidió a Irene Saez, Luis Alfaro Ucero, Miguel Rodriguez Fandeo o Alfredo Ramos que se retiraran de la contienda, a pesar de que obtuvieron 2,82%; 0,60%; 0,30% y 0,11% cada uno respectivamente.

Cualquier podrá argüir que los tiempos son otros y que hoy en día es urgente salir de Chávez, y en eso estamos de acuerdo.  En lo que no puedo estar de acuerdo, ni estaré, es en la inobservacia de los mecanismos y reglas que la democracia dicta a los que se rigen por ella en su vida política.  La democracia nos exige siempre, y de ahí su gran valor, actuar de forma justa, tolerante y equitativa todo el tiempo, por lo cual es importante hacernos un "reality check" y darnos cuenta que cuando nos dejamos arrrastrar por las pasiones, son esas pasiones las que por momentos nos hacen olvidarnos de las reglas del juego.

No hacerlo es determinar nuestro suicidio político y caer en los mismos desatinos que criticamos a nuestros opositores.  Al igual que los militares que tanto critico, que creen que dando un golpe corrigen una situación anormal, cuando la oposición descalifica a actores políticos que deciden (por elección propia) a no participar en la "fiesta democrática" que plantea la MUD, se cae en la misma radicalidad del gobierno que quieren sacar del poder. 


Los chavistas podrán ser lo que sean, pero son tan observadores como nosotros.  Y este tipo de pugnas no pasan desapercibidas.



Juancé Gómez

jueves, 27 de octubre de 2011

De Plomero a Candidato








Para aquellos que recuerdan la campaña presidencial de los Estados Unidos de 2008, el señor de la foto, Samuel Wurzelbacher (algo así como "Uorselbajer") saltó a sus quince minutos de fama al cuestionar la política de impuestos a los pequeños negocios propuesta por el entonces candidato y senador demócrata por Illinois, Barack Obama. En una conversación improvisada en una calle en Ohio, Wulrzelbacher le comentó a Obama ser un plomero que se vería afectado por un alza en los impuestos de ganar Obama, y que sus posibilidades de surgir se verían limitadas si tal tributo se ponía en efecto.  De ahí pasó a ser conocido simplemente como "Joe The Plumber" (El Plomero) y su notoriedad sería posteriormente impulsada por el uso que hizo Sarah Palin de su nombre y su ejemplo como estandarte del trabajador norteamericano.  Luego Joe pasó a escribir un libro y comenzar una carrera como conferencista motivador.  Hoy en Fox News, en el programa de Megan Kelly, anuncia su candidatura como representante por el partido Republicano al estado de Ohio para las elecciones de 2012. 

Hago mención de Joe el Plomero, porque he notado que en Venezuela no tenemos muchos ejemplos de ciudadanos comunes y corrientes que hagan la transición hacia la política y efectivamente logren un cambio en su entorno, comunidad o ciudad.  Y esto es así porque los ciudadanos comunes y corrientes en Venezuela vemos la política como algo muy cercano a nosotros pero que no nos llega a tocar lo suficiente como para hacernos entrar en ella de lleno dejando atrás nuestros trabajos, nuestras cómodas oficinas y nuestros fines de semana de parrillas y viajes a la playa. Vivimos la política intimamente, pero sentimos que es algo reservado a los partidos y salvo que tengamos alguna militancia en uno de ellos, en Venezuela la política pertenece unicamente a los políticos de "oficio".

Ejemplos existen, sin embargo, de personas que decidieron aventurarse en la política, y a colación quiero presentar tres claramente definidos: El primero y menos conocido es un personaje "pintoresco" del pueblo venezolano, a quien solo recuerdo con el nombre de Pedroza, hombre ataviado de un tabaco y un sombrero que no contaba con partido popular alguno (no que se sepa) y que decía que los políticos eran unos "vagamundos".  La última vez que supe algo de él, fue hacia las elecciones de 1978. 

El segundo personaje no político que quiero comentar fue Renny Ottolina, querídisimo y recordado en la psique colectiva de Venezuela, aún después de tantos años de su muerte.  Renny murió (en circunstancias que algunos llaman "misteriosas") a pocos meses de celebrarse las elecciones presidenciales de 1978 que serían ganadas por Luis Herrera Campíns en la cumbre del Copeyanismo en Venezuela.  Renny se lanzó a la presidencia (y acumuló seguidores) porque sentía que un cambio debía llevarse a cabo en el país, ya para esa época con visos de alta corrupción y delincuencia.  Murió en las montañas cuando su avión se estrelló, y jamás supimos de qué puesto hubiera llegado de estar vivo para aquellas elecciones.

El tercer y más reciente ejemplo fue Irene Sáez, quien desarrolló una carrera exitósa de gestión al frente de la Alcaldía de Chacao y posteriormente al frente de la Gobernación de Nueva Esparta. Y digo "carrera de gestión" y no política, porque  si bien estudió Ciencias Políticas luego de su reinado como Miss Universo, no podemos decir que fue política de carrera, ya que durante su incursión aprendió al igual que Renny y Pedroza, cómo se bate el cobre en política, aunque ninguno de los tres logró tomar el palo que lo batía.

Cada uno de estos tres personajes descubrió a su manera, que en Venezuela si no se es político de profesión y se decide hacer carrera, lo más probable es que te utilicen o te desechen.  Así como era obvio que nadie tomaría en cuenta a Pedroza quien destacaba más por su pinta "juanbimbística" que por su preparación profesional (la cual tengo entendido era nula) era también obvio que Renny parecía cernirse como una amenaza sobre los partidos del "establishment" polarizado de los años 70 y de la misma manera, obvio también la manera como en la memoria colectiva de todos permanece latente la idea de la "utilización" que de la imagen de buena gestión de Irene Saéz hicieron AD y Copei (bajo el "mastermind" Alfaro Ucero) para combatir con Hugo Chávez y perder miserablemente las elecciones en 1998.

El mensaje de los partidos a los  venezolanos comunes y corrientes es éste: "No se metan en política, solo voten por nosotros".  Nosotros, ciudadanos políticamente inmaduros que somos, aceptamos el mensaje y vemos los toros desde la barrera, como "Managers de Tribuna" parafraseando al Ciudadano Leopoldo Castillo.  Otros ejemplos de "espontáneos" existen pero su final no ha sido muy feliz.  Algunos recuerdan con risa o lástima a candidatos como El Brujo, Cristobal Jiménez u otros de menor monta inclusive pero todos, sin excepción, solo forman parte de la historia electoral venezolana, hoy ya casi extinta. 

Estos fenómenos como el de "Joe  El Plomero" se generan en países en donde los ciudadanos entienden que deben tomar las riendas, participar, dar su opinión y ofrecer sus ideas, pero también corriendo el riesgo de ser utilizados por partidos que los ven como "plataformas".  Así como los Republicanos utilizaron a Arnold Schwarznegger para ganar las elecciones de la Gobernación de California, muchos partidos no dudarán en utilizar a cualquiera que sientan que tiene "arrastre" para capitalizar una victoria en territorios que ven en peligro frente a partidos opositores.

Esto nos plantea el siguiente dilema: ¿Qué hacer frente a la maquinaria de un partido político que nos quiere apoyar?  La situación es un poco antagónica antes que simbiótica, porque estamos como durmiendo con el enemigo, sintiendo que cuando no le sirvamos de mucho entonces nos desterrará políticamente, haciéndonos caer en el olvido tan rápido como nos puso en la fama.  Formar nuestro propio partido parece una odisea fantástica pero francamente de díficil realización.  

Nuestra misión no es convertirnos en Joe el Plomero sino convertirnos en electores maduros y educados que reclamen a sus representantes, diputados, concejales, ministros y hasta el Presidente mismo, que hagan su trabajo, que presenten sus cuentas y sus gestiones de forma correcta.  Los ciudadanos venezolanos (y latinoamericanos en general) nos comportamos bajo un estilo de "Vote and Forget", descansando en el político elegido el peso de nuestras promesas, expectativas, sueños y proyectos, sin hacerles el seguimiento debido, solo castigando en las próximas elecciones, siempre con el "Next" por delante.   

Nuestros reclamos deben ser organizados, exigentes y formales, no solamente como gritos desesperados en Twitter u otras redes sociales, sino a través de la confrontación a los representantes mismos.  Así como en otros países se les envían cartas, comunicaciones, correos y protestas, de la misma manera debemos hacerlo nosotros.  Inclusive debemos hacerselos saber antes de elegirlos, escogiendo bien a quiénes elegimos y para esto, las próximas elecciones a precandidatos a las primarias representan una oportunidad dorada para comenzar a comportarnos así.  Mientras los partidos nos consideren votantes sin derecho a hacer política, seguiremos en manos de ellos y de los candidatos que ellos, dentro de su cogollo, escojan.


Juancé Gómez